jueves, 9 de marzo de 2017

Hijos de inmigrantes colombianos en el páramo merideño, escuela y memoria cultural.

valores3
Hijos de Inmigrantes Colombianos en el Páramo Merideño, Escuela y Memoria Cultural

                                                            José Urbina Pimentel
                                                        Universidad de Los Andes. 
                                              Acción Pedagógica, Vol. 12, Nº 1, 2003

El fenómeno inmigratorio ha sido una constante en la historia de Venezuela. Las tendencias de los últimos años han sido principalmente de colombianos. El estudio en cuestión, tiene que ver con el comportamiento escolar de los hijos de estos inmigrantes colombianos, específicamente en la zona del Páramo merideño, y su relación con los procesos de cultura e identidad. Los resultados indican una adaptación positiva de los escolares binacionales en el sistema Educativo Venezolano de la Educación Básica. Palabras clave: Educación, Identidad, Memoria cultural.
Introducción.
El fenómeno migratorio ha sido una constante histórica en la evolución de la humanidad. “Las migraciones no son un fenómeno nuevo. Antes que nada el ser humano fue nómada” (Schmidt, 1993, p. 136). Es decir, que el hombre siempre ha viajado de un lugar a otro. El desplazamiento ha sido corto o largo; en zonas rurales, a poblaciones vecinas, a ciudades distantes, dentro de un mismo territorio, o rebasando fronteras a otros países. Y a través de los movimientos migratorios, se ha posibilitado la amplitud, conocimiento, combinación e intercambio de procesos culturales diferentes.
En cuanto a las causas que inciden, para que los seres humanos abandonen sus localidades, estas son variadas: políticas (el exilio, la inestabilidad política, las guerras), socio-económicas, culturales, geográficas, o la aventura y la curiosidad. Las migraciones caracterizan a los territorios en dos tipos: o bien emisores (de emigrantes), o receptores (de inmigración). De acuerdo a sus condiciones internas, los Estados establecen políticas específicas migratorias: unos, incentivan estrategias de captación de inmigrantes dirigidos a diferentes sectores productivos, académicos, científicos; otros, sencillamente rechazan a los inmigrantes. Es importante mencionar, que la inmigración es percibida también, como una válvula de escape a los problemas internos, principalmente políticos y económicos de un país. (Duany, 1993, p. 80).
La inmigración colombiana en Venezuela
Venezuela en su evolución histórica, se ha comportado como un polo de atracción a la inmigración internacional. Posterior al establecimiento de la República y hasta mediados del siglo veinte, los gobiernos en clara postura positivista, se plantearon la captación de una inmigración selectiva como alternativa viable de solución a problemas existentes. Es política de Estado en el gobierno de Páez, así como para el nuevo idealnacionalismo perejimenista. Se atribuye al europeo una “superioridad étnica”, en razón de lo cual se le debe importar.
La intelectualidad nacional aboga por la captación de una inmigración europea seleccionada (europeos mediterráneos o centroeuropeos) que “... como panacea a los problemas de desarrollo; aumentaría la pequeña población, mejoraría la herencia biológica de los venezolanos, introduciría habilidades y conocimientos necesarios y serviría para estimular y expandir la economía”. (Berglund, 1982, p. 51).
Delgado Filardo (1937) manifiesta que: Tenemos solamente una salvación y un modo de formarnos un país fuerte y vigoroso y este es trayendo inmigrantes que vengan a colaborar con nosotros y que aumenten nuestra población. Tenemos que traer hombres; familias europeas que vengan a cultivar nuestro suelo, que vengan a quedarse y mezclarse con nosotros para así dar nuevos hijos a Venezuela. (p. 8).
Luego de la separación de la Gran Colombia y el surgimiento de la República de Venezuela, los gobiernos consecuentes planifican las políticas inmigratorias, destacando la idea de establecer comunidades urbanas compuestas por extranjeros. Es así, como en 1843 se instala la Colonia Tovar en las tierras altas de Aragua, gracias a la iniciativa y mediación del geógrafo Agustín Codazzi, con colonos alemanes. Se reproduce arquitectónica y culturalmente un pueblo de la Selva Negra alemana. (Cunill Grau, 1987, p. 1446).
Las administraciones militares de mitad del presente siglo en su proyección de lograr un “... mejoramiento étnico de la población del país por medio de la inmigración seleccionada...” (Venezuela. Ministerio de Relaciones Exteriores, 1956, p. 46), abre oficinas en Europa para la captación de inmigrantes, de la región norte o mediterránea. Durante el gobierno perezjimenista se establecen en Venezuela, gran cantidad de inmigrantes europeos, fundamentalmente, españoles, italianos y portugueses.
Paralelo a esta inmigración planificada y aceptada por el Estado, se efectúa el ingreso de inmigrantes de otras naciones latinoamericanas, y con una mayor y muy considerable tendencia de los vecinos colombianos, al territorio venezolano. La relación de Venezuela y Colombia, siempre ha sido difícil y tensa, resaltando en las últimas décadas el problema que representa el desplazamiento de indocumentados colombianos a Venezuela. Al disolverse la Gran Colombia, aparecen fisuras entre las nuevas naciones. Colombia y Venezuela conviven en una vecindad plagada de roces geopolíticos y de una percepción negativa de los individuos de ambos países.
Situaciones internas de Colombia, impulsan la salida de habitantes hacia Venezuela, destacando como causales: 1.- En Colombia existen grandes contrastes socioeconómicos. “Colombia tiene una de las distribuciones de la renta más desiguales de Latinoamericana... hay un serio problema de concentración de las oportunidades, las riquezas y el poder en manos de unos privilegiados que se elevan muy por encima del resto de sus conciudadanos.” (Geografía de América, 198?, p. 202). En este sentido, las condiciones de vida derivadas de la economía petrolera venezolana se presenta como una atractiva alternativa. 2.- La violencia socio-política, que se acentúa con el asesinato de Gaitán en 1948, y que se expresa en cientos de miles de muertos; y en el surgimiento de una guerrilla fuerte y extensiva. 3.- La aparición de fenómenos desestabilizadores socio-económicos-culturales como el narcotráfico, el sicariato y los paramilitares.
La inmigración colombiana en Venezuela, se establece principalmente en los estados fronterizos, desarrollando actividades agroartesanales, y en algunas ciudades importantes del centro, con gran inclinación hacia Caracas, realizando labores en el campo de la construcción y de los servicios. (Rosenthal-Urey, 1987, p. 81). Cuantificar la inmigración colombiana a Venezuela es una empresa difícil, por la considerable presencia de indocumentados. Para 1936, el censo nacional muestra que los colombianos son el grupo de extranjeros más numerosos que reside en Venezuela, alcanzando un 41,52%. (González Ordosgoitti, 1993, p. 41). A mediados de siglo, la apertura a la inmigración europea, modifica la anterior situación, serán fundamentalmente españoles e italianos los grupos más fuertes. Luego, en las décadas de los sesenta y setenta, se incrementa el ingreso de colombianos, y de nuevo es el sector de extranjeros más numeroso (González Ordosgoitti, 1991). “La intensa emigración colombiana a Venezuela comenzó en los años sesenta como consecuencia del nuevo boom del petróleo”. (Rosenthal-Urey, 1987, p. 181).
Enrique González Ordosgoitti (1993) define Comunidades Étnicas Biculturales-Binacionales a “... aquellos grupos humanos cuya etnicidad recibe componentes de dos universos culturales pertenecientes a dos estados nación contemporáneos.” (p. 39). Manifiesta que las minorías nacionales pueden poseer una determinada nacionalidad, pero culturalmente pertenecen a dos naciones. González Ordosgoitti (1991) incluye en estos grupos a los inmigrantes, sus hijos y nietos, “... que aunque venezolanos por nacimiento, son culturalmente binacionales”. (p. 129). Los grupos biculturales-binacionales actúan como una comunidad étnica cohesionada, solidaria y con identidad.
Montero, (1991) define identidad como: Conjunto de significaciones y representaciones relativamente permanentes a través del tiempo que permiten a los miembros de un grupo social que comparte una historia y un territorio común, así como otros elementos socioculturales, tales como un lenguaje, una religión, costumbres e instituciones sociales, reconocerse, como relacionados los unos con los otros biográficamente. (p. 76).
González Ordosgoitti, (1991) De manera tal que, en la medida en que los inmigrantes pertenecientes a un grupo nacional determinado se interrelaciona, se retroalimentaran sus valores culturales originarios, (p. 129).
Los colombianos radicados en Venezuela no han desarrollado, como otros grupos de inmigrantes, una estructura definida de integración grupal en centros de reunión, y los que existen son casos aislados, como el Comité de Fraternidad Colombo-Venezolano que se encuentra ubicado en Caracas.
El comportamiento de escolares hijos de inmigrantes colombianos en la escuela venezolana.
 Un caso: el Páramo merideño. Desde 1996, laboro como Docente de Aula dentro de la primera y la segunda etapa de Educación Básica, en la zona del Páramo merideño; inicialmente en el caserío rural de Cruz Chiquita del Municipio Miranda y en la actualidad en la población de San Rafael de Mucuchíes, ubicado en el Municipio Rangel. Entre las muchas situaciones profesionales y personales interesantes vivenciadas durante estos años de ejercicio docente en las tierras altas de Mérida, llama profundamente la atención el siguiente aspecto. En Cruz Chiquita como en San Rafael de Mucuchíes, al igual que en otras localidades del Páramo, se han establecido una cantidad considerable de colombianos, desempeñándose en la actividad propia de al zona, como es el cultivo de tubérculos y hortalizas.
La observación en particular que se quiere destacar, se relaciona con el desempeño escolar de los hijos de estos inmigrantes colombianos, quienes en la mayoría de los casos han mostrado un buen rendimiento académico que se expresa en altas calificaciones, hábitos de estudios positivos, participación activa en el quehacer escolar, así como una buena educación personal. Los niños mencionados hacen notoria su participación escolar, destacando en sus respectivos cursos, incluso por encima de los niños nacionales venezolanos, autóctonos de la localidad.
Al principio en la comunidad de Cruz Chiquita, esta situación fue interpretada por mí como un hecho aislado, pero su posterior observación en San Rafael de Mucuchíes abrió la inquietud, para esta investigación. Platicas indagatorias con docentes de la zona del Páramo (aproximadamente quince), reafirmaron el fenómeno observado individualmente; por lo general, en cada curso o sección de las diversas escuelas ubicadas en la zona, existen niños hijos de colombianos, variando su número, bien unos, dos o cinco o seis y en opinión de los colegas maestros, tales alumnos destacan académicamente, caracterizándose por ser ordenados, respetuosos y colaboradores.
El hecho planteado hace que surja la siguiente interrogante: ¿por qué los hijos de inmigrantes colombianos en escuelas del Páramo merideño obtienen las más altas calificaciones en sus respectivos cursos, cuando ellos y sus padres cumplen las mismas tareas de producción agrícola que el resto de la población, el nivel de formación académica de sus padres es bajo (una primaria incompleta), su situación socio-económica es idéntica a la de los hogares venezolanos, al igual que las facilidades o limitaciones instruccionales que brinda el Estado venezolano?. Aparentemente no deberían existir destacadas diferencias en cuanto al desempeño educativo, ya que su inserción en la sociedad venezolana, los ubica en una situación socio-económica parecida al resto de la comunidad receptora. Incluso, se podría afirmar que en desventaja al no ser aceptados totalmente en sus nuevas zonas de residencia; y en tal sentido se sienten rechazados. El estereotipo que de los colombianos se ha conformado en Venezuela es muy negativo.
Dependiendo de características internas de los países emisores y de los receptores, los inmigrantes son aceptados o indeseados. Para Christian Ferrer (1993) el inmigrante “... es una construcción de la prensa amarillista... huele mal se viste raro, porta una cultura ajena, tiene costumbres poco higiénicas, un acento ininteligible...” (p. 61). En oportunidades, cuando los niños parameros hijos de venezolanos nombran “colombianos” a los niños en cuestión, lo hacen en forma despectiva y acusadora.
Lo interesante del fenómeno descrito, abrió el espacio para indagar sobre las posibles causas que lo han motivado. Para ello, desarrollé una metodología de trabajo, consistente en entrevistas no estructuradas, desarrolladas en formas de conversaciones, tanto con los niños binacionales como con sus padres. Estas entrevistas me permitieron obtener valiosa información, sobre una serie de comportamientos socio-culturales que considero importantes para explicar la situación socio-educativa cultural, del grupo estudiado.
Los inmigrantes colombianos de la zona del Páramo merideño, mantienen una cultura fuertemente arraigada en su población, originaria, haciéndose posible la retransmisión de sus valores histórico-culturales, base firme para el sostenimiento de una conciencia histórica-cultural real. En Colombia existe, un gran respeto por su historia, costumbres y tradiciones, manteniendo así vivo su patrimonio histórico-cultural. Los pueblos y ciudades mantienen en buen estado de conservación sus cascos históricos, destacando por su importancia el caso del centro histórico colonial de la capital, Bogotá, el Barrio de La Candelaria. La cultura culinaria aún se mantiene firme ante la “macdonaldización” universal. La presencia bolivariana es fundamental para el colombiano. Colombia posee una diversidad etno-folklorica bastante rica en cuanto a sus manifestaciones, expresadas en su variedad musical, artística, su imaginario mágico-religioso, su realismo mágico. (Eguia, 1984, p. 889). En tal sentido, la conciencia histórica del pueblo colombiano tiene una valoración positiva.
Quintero (1993) define, “La conciencia histórica representa procesos de información, comprensión, reflexión y compromiso, sobre el devenir, que no están presente, necesariamente, en la identidad.” (p. 139).
Tomando en cuenta los datos obtenidos a través de las entrevistas y observaciones efectuadas a niños y padres biculturales, presentamos las siguientes características observadas que consideramos importantes para interpretar y entender su incorporación a la sociedad venezolana. 1.- Los colombianos demuestran un marcado sentido de pertenencia a su país, y en este sentido, muchos no buscan nacionalizarse venezolanos. Por otro lado, expresan una identificación grupal al mantener una constante y estrecha comunicación con sus paisanos establecidos en la zona. 2.- Independientemente de no poseer una formación académica sustentada, recuerdan y retoman de su corto paso por la institución escolar, ciertos valores que fueron inculcados: el saludar, el pedir permiso, el respeto a los demás individuos y hacía los símbolos patrios y fundamentalmente a Bolívar. 3.- Existe en ellos, una concepción positiva sobre la importancia de la familia unida, por lo cual existe una permanente comunicación entre familiares de Venezuela y Colombia. Con frecuencia realizan viajes a sus lugares de origen en Colombia o por el contrario reciben la visita de sus parientes. Por lo general, los niños han efectuada viajes a Colombia, incluso en más de una ocasión, situación que les permite obtener referencias geográfica, cultural y familiar de tal país. Dichas experiencias duran de una a varias semanas. En oportunidades, algunos niños han viajado, siendo incorporados al sistema escolar colombiano, sin presentar dificultades de adaptación, y manteniendo el nivel de rendimiento escolar manifestado en Venezuela. 4.- Para los padres y madres la comunicación con los hijos es primordial, tal el caso de la actividad escolar. 5.- Sienten que son rechazados por los venezolanos, y que además se ha estructurado en torno a ellos un estereotipo negativo, lo que los impulsa a obtener relevancia social. 6.- Mantienen su tradición culinaria.
Las observaciones expuestas nos corroboran las tesis que sostienen, que los pueblos y las individualidades necesitan mantener vivos y muy firmes sus valores culturales, su memoria cultural y su patrimonio histórico-cultural, para así conservar y afianzar sus identidades personales y colectivas, y en el sentido poder enfrentar positivamente y solventar problemas de diferente índole entre ellos, los que traen consigo las migraciones.
Conclusiones y consideraciones
Considero importantes los resultados de esta primera fase de la investigación pues nos permite establecer una relación positiva entre aspectos psicosociales como: adaptación adecuada a un nuevo medio, buen rendimiento académico, capacidad para dar una respuesta positiva a situaciones sociales adversas como la descalificación y el estigma, y aspectos socio-psico-culturales como: unidad familiar, autoestima como lo define Mijares (s.a): Autoestima está relacionado con amor propio, con autoaceptación, con autoimagen. Autoestima es tener conciencia de si mismo, de las necesidades propias. Tiene que ver con autoconocimiento. Significa tener conciencia de todo cuanto nos sucede a nivel interior –lo que se experimenta o se vive en cuanto a sentimiento se refiere-. es saber el porqué de la actitud o de la conducta asumida.( p. 35). Así como conservación de memoria histórica-cultural, valoración del patrimonio cultural, etc.
Ello nos permite apoyar las tesis que sostienen la importancia de la conservación y valoración positiva de la memoria y el patrimonio histórico-cultural, para la construcción de la identidad personal, social y cultural (Erikson, 1959), (Montero, 1991), (Quintero, 1993). A su vez, considero que deben realizarse otros estudios similares para llegar a conclusiones definitivas; esta ha sido solo una primera aproximación.
Referencias
Berglund, S. Las bases sociales y económicas de las Leyes de Inmigración Venezolana. 1831 – 1835. Boletín de la Academia Nacional de la Historia. Caracas. Tomo LXV, N° 260.
Cunill Grau, P. (1987). Geografía de Poblamiento Venezolano en el Siglo XIX. (Tomo II). Caracas: Ediciones de la Presidencia de la República.
Delgado Filardo, C. (1937, Octubre 31). Inmigración o fracaso. El Universal.
Duany, J. (1993, Septiembre-Octubre). Tendencias recientes de la migración caribeña. Más allá de la válvula de escape. Nueva Sociedad, 127. Caracas.
Erickson, E. (1959). Infancia y Sociedad. Buenos Aires: Paidós.
Eguia, C. (1984). Colombia. Gran Enciclopedia Rialp. (Tomo V). Madrid: Rialp, S.A.
Ferrer, C. (1993 Septiembre- Octubre). Los intrusos. Frontera y Cicatriz. Nueva Sociedad, 127. Caracas
Geografía de América. (198?) (Vol. II) Barcelona: Océano, S. A.: (Carlos Gispert, Director).
González Ordosgoitti, E. (1991 Enero-Febrero). En Venezuela todos somos minorías. Nueva Sociedad, 111. Caracas.
González Ordosgoitii, E. (1993). Lo Bicultural-Binacional en Expansión. Universidad Central de Venezuela. D. Mato (Coord). Diversidad Cultural y Construcción de Identidades. Caracas: Tropikos.
Mijares, M. (s. a.) Racismo y endoracismo en Barlovento. Presencia y ausencia en Río Chico. Autoimagen de una población. Barloventeña. s. c., s. e.
Montero, M. (1991). Ideología, alienación e identidad nacional. Caracas: Universidad Central de Venezuela.
Quintero, M. (1993). Enseñanza de la historia y construcción de identidades. El caso Venezuela (1944-1992). Universidad Central de Venezuela. D. Mato (Coord.). Diversidad Cultural y Construcción de Identidades. Caracas: Tropikos.
Rosenthal – Urey, I. (1987). La inmigración latinoamericana. Encilopedia de Latinoamérica.(Tomo I). Simón Collier (Dir). Madrid: Cambridge University Press.
Schmidt, S. (1993 Septiembre-Octubre). Migración o refugio económico. El caso mexicano. Nueva Sociedad. Caracas.

Ministerio de Relaciones Exteriores (1956). Venezuela. 1956. Caracas: Ministerio de Relaciones Exteriores.

domingo, 5 de febrero de 2017

Blogs en la enseñanza de las Ciencias Sociales


‘El acorazado Potemkin’ (Sergei M. Eisenstein, 1925)
mejores peliculas historicas para aprender historia
.
       La dificultad de nuestro estudio estriba en el escaso número de investigaciones específicas sobre el uso del blog en la enseñanza de las Ciencias Sociales, lo cual no deja de ser una paradoja, pues los blogs de dicha especialidad constituyen para Aznar y Soto (2010) los más representados en la blogosfera educativa española, con un 16%.
      En nuestra opinión, los blogs de Geografía e Historia contribuyen a afrontar uno de los grandes retos de nuestra área, señalado por Hernández (2007): (…) En cualquier caso el gran problema y el gran reto no consisten simplemente en localizar información, sino en seleccionarla. En este sentido dotar al alumnado de criterios suficientes para percibir la información en clave de calidad se nos presenta como una de las tareas más urgentes en un futuro inmediato (p. 132) y sobre todo presentan numerosas ventajas ya señaladas por nosotros con anterioridad (Sobrino, 2009). 
- Capacitar al alumnado en la competencia en el tratamiento de la información y competencia digital.    - Fomentar el hábito de trabajo de los alumnos, a partir de experiencias altamente motivadoras vinculadas al uso de las TICs en el aula. 
- Contextualizar, reforzar y ampliar contenidos curriculares referentes a las áreas de Geografía, Historia e Historia del Arte. 
- Desarrollar en el alumno estrategias de investigación en las que se manejen materiales alternativos al libro de texto. 
- Incentivar la creatividad del alumnado en el desarrollo de sus trabajos mediante el empleo de diferentes herramientas digitales. 
- Atender a la diversidad del aula mediante la graduación en la complejidad de las actividades. - Impulsar la convivencia de aula a través de la participación y el diálogo en el blog, entendido este como extensión de la propia aula. 
- Fortalecer conductas responsables por parte de los usuarios del blog.  

       Si bien los historiadores cada vez son más conscientes de su uso académico (Quiroga, 2011), entre los docentes su uso se ha extendido considerablemente durante los últimos años. Nosotros hemos empleado los blogs como material de aula para su uso continuado y para experiencias puntuales, caso de la conmemoración del Bicentenario de la Constitución de Cádiz. (Sobrino, 2012b). Sin duda alguna, una de las referencias fundamentales es el trabajo del profesor Acosta, quien desde septiembre de 2007 mantiene el blog Historia a por todas. Su experiencia con blogs no arrancó por entonces, pues ya desde el curso 2005-2006 sus estudiantes de 4º de ESO contaban con blogs propios −trabajo continuado en los cursos siguientes en las materias de Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato16 (2006-2007) e Historia de España de 2º de Bachillerato (2007-2008)17 – en los que debían realizar algunas actividades, responder cuestiones, etc.
     Otro de los profesores que ha dado el paso a publicar sus experiencias con blogs en Geografía e Historia es el profesor Palomo (2010), quien destaca el alto grado de aceptación y utilización de los blogs por parte de la mayoría de los alumnos. Una opinión similar a la de la profesora Montolío (2010), quien además destaca cómo sus alumnos se sintieron “muy orgullosos de tener un buen trabajo en Internet, de poder enseñarlo a sus familiares y amigos”. Además, según Montolío “[…] Se sienten importantes por el reto conseguido y aprenden mucho mejor cada unidad didáctica del temario que cuando se impartía con una metodología más tradicional”. 

     López, D  (2013)  EL TRABAJO CON BLOGS EN CIENCIAS SOCIALES, GEOGRAFÍA E HISTORIA. ESTUDIO DE CASOS. Memoria del Trabajo Fin de Master Universitario en Investigación en Ciencias Sociales. Valladolid, España: Universidad de Valladolid.

domingo, 29 de enero de 2017

Los experimentos de laboratorio en economía y ciencias sociales


Valores morales: lista y ejemplos
El método científico en ciencias físicas y ciencias de la vida requiere una metodología basada en experimentos de laboratorio. Con la excepción de la psicología, el uso de experimentos de laboratorio es muy excepcional en ciencias sociales, también llamadas “ciencias no experimentales.” Hay que reconocer que el diseño experimental en ciencias sociales es muy difícil y que la interpretación de los resultados de los experimentos presenta limitaciones por la falta de “realismo” y de generalizabilidad, pero son la única vía posible para elevar las ciencias sociales al mismo status de las ciencias naturales. Nos lo cuentan Armin Falk, James J. Heckman, “Lab Experiments Are a Major Source of Knowledge in the Social Sciences,” Science 326: 535-538, 23 October 2009.
Un ejemplo, la economía. Los primeros experimentos de laboratorio en economía se realizaron a finales de los 1940. Hasta 1965 se publicaban menos de 10 artículos experimentales al año y hasta 1975 menos de 30. Estos números empezaron a crecer a mediados de los 1980. Falk y Heckman han calculado para las prestigiosas revistas de economía American Economic ReviewEconometrica, y Quarterly Journal of Economics, la fracción de artículos que incluyen experimentos de laboratorio y han encontrado que ha estado entre el 0.84% y el 1.58% en los 1980, entre el 3.06% y el 3.32% en los 1990, y entre el 3.8% y el 4.15% entre 2000 y 2008. Esta fracción es mayor en revistas especializadas como la primera que apareció, Experimental Economics, fundada en 1998. En otros campos como las ciencias políticas, estos números son muy inferiores.
Un ejemplo. La relaciones laborales entre empleadores (empresas) y empleados se pueden estudiar con juegos de intercambio de regalos. Estos estudios de laboratorio mostraron que salarios más altos inducen en los trabajadores la necesidad de esforzarse más por la empresa, algo que estaba en contra de los que creían en un Homo economicus racional. Fenómenos como la reciprocidad o la aprobación social habían sido ignorados por las teorías económicas dominantes.
La reticencia de muchos científicos sociales hacia los experimentos de laboratorio se basa en la creencia de que no ofrecen datos sobre el “mundo real” tan fiables como la observación directa de éste. Los autores del artículo nos revisan con muchos ejemplos concretos las grandes ventajas de los experimentos de laboratorio, como la posibilidad de controlar la variación de los parámetros en estudio. El conocimiento causal (relaciones causa-efeto) requiere experimentos con variación controlada. Estos experimentos requiren el uso del laboratorio. La cuestión no es elegir entre laboratorio y datos de campo, ya que ambas metodologías son complementarias.
                                                                                 

jueves, 15 de diciembre de 2016

La Didáctica de las Ciencias Sociales en la formación del profesorado de Educación Infantil

Evolución de la comunicación a través de los siglos



La Didáctica de las Ciencias Sociales en la formación del profesorado de Educación Infantil 



 Los fundamentos de la Didáctica de las Ciencias Sociales

Introducción
      En este capítulo nos interesa razonar sobre los fundamentos científicos que sustentan la disciplina teniendo en cuenta que ésta va destinada a la formación de maestros de Infantil. Necesitamos un soporte científico que fundamente y responda a las cuestiones de qué enseñamos, por qué y para qué, es decir que fundamente la práctica docente.
      Reflexionamos sobre las Ciencias Sociales, y su dimensión Didáctica así como las aportaciones que realiza la Psicología del Aprendizaje a la enseñanza de estas Ciencias.
      En una obra sobre la Didáctica de las Ciencias Sociales, resulta conveniente atender al ámbito de conocimiento del área. Los aspectos que nos interesan son el concepto y el problema de la delimitación de las Ciencias Sociales; los medios de actuación de estas Ciencias desde la perspectiva de las contribuciones que realizan las distintas tradiciones epistemológicas, configuradoras de las Ciencias Sociales, al entorno educativo; la interdisciplinariedad de las Ciencias Sociales y su carácter globalizador como marco idóneo para el estudio del medio social. De qué manera deben considerarse las Ciencias Sociales más importantes, la Geografía o la Historia teniendo en cuenta los destinatarios del Proyecto. 
      Pretendemos responder a las siguientes cuestiones: ¿Qué son las Ciencias Sociales? ¿Qué disciplinas las integran? ¿Cuál es su campo de actuación en términos educativos? ¿Qué relación tienen con el estudio del entorno social? ¿Qué aportan la Didáctica y la Psicología del Aprendizaje a la enseñanza del medio social?

 Las Ciencias Sociales. Concepto, objeto de estudio y clasificación
      En términos generales, podemos decir que las Ciencias Sociales son todas aquellas que desde diversos puntos de vista estudian los fenómenos derivados de la acción del hombre como ser social y en su relación con el medio donde vive. Sin embargo no existe en la actualidad un criterio unánime de lo que se considera como Ciencias Sociales.
      En la literatura científica este concepto se ha presentado de forma ambigua, utilizándose el término Ciencias Sociales de forma confusa y equívoca. La falta de consenso entre escuelas, tendencias y autores ha llevado a crear incluso problemas de carácter semántico, refiriéndose a ellas indistintamente con las denominaciones de Ciencias Humanas, Ciencias del Hombre, Ciencias Culturales, además de la de Ciencias Sociales; hablándose también de Ciencia Social (González Hernández, 1980).
      En opinión de Benejam (1993: 342), “Ciencias Sociales son todas las que estudian las actividades del ser humano en sociedad tanto en el pasado como en el presente, y las relaciones e interacciones con el medio y el territorio donde se han desarrollado o desarrollan en la actualidad”. Desde esta consideración, las Ciencias Sociales se presentan como un conjunto de disciplinas que comparten, a nivel genérico, un mismo objeto de estudio y una metodología de análisis semejante, pero que se diferencian, a nivel específico, por el marco teórico y conceptual característico de cada una, de donde cabe concluir que el área de Ciencias Sociales adolece de una fundamentación epistemológica global (Asklepios Cronos, 1991). Desde este punto de vista, las Ciencias Sociales representan un conjunto de tradiciones intelectuales que se fueron configurando y especializando académicamente, en relación con formas de pensamiento general o filosófico, en contacto con otros campos de conocimiento específicos y con el propio devenir de las sociedades.
      Las Ciencias Sociales ofrecen las “diferentes perspectivas que son necesarias para obtener una imagen completa de la conducta humana y de las sociedades humanas” (Browne y colabs., cit. en Gross y otros, 1983: 85).
      Entre las numerosas definiciones acerca de las Ciencias Sociales, quizás la formulada por la National Science Foundation sea una de las más completas: “Las Ciencias Sociales son disciplinas intelectuales que estudian al hombre como ser social por medio del método científico. Es su enfoque hacia el hombre como miembro de la sociedad y sobre los grupos y las sociedades que forma, lo que distingue a las Ciencias Sociales de las ciencias físicas y biológicas” (cit. en Gross y otros, 1983: 86).
      También es posible definir las Ciencias Sociales a partir de perspectivas específicas, considerándolas como el estudio de los sistemas y subsistemas sociales. Así, el sistema social de roles y la conducta asociada a ellos (Sociología), el sistema cultural de pautas, costumbres y normas de conducta (Antropología), el sistema político de control social y asignación del poder (Ciencias Políticas), el sistema económico de producir, distribuir y consumir bienes y servicios (Economía), el sistema histórico del orden temporal y causal de los hechos humanos (Historia), y el ecosistema de los elementos espaciales que los humanos necesitan y utilizan (Geografía) (Gross y otros, 1983).

El conocimiento científico de la realidad social
      El grado de cientifismo de tales saberes constituye un viejo problema. Mientras que la imagen positivista del conocimiento social relaciona su validez con el nivel de acomodación a las ciencias empírico - formales, la tradición hermenéutica insiste en la diferencia radical entre las ciencias de la naturaleza y las ciencias del espíritu, de manera que la dicotomía entre saberes “nomotéticos“ e “ideográficos” o entre “explicación” y “comprensión” constituye el eje de un debate recurrente. No obstante, desde una consideración dialéctica y crítica de la ciencia social es posible superar ambas posturas antagónicas, ya que se niega tanto el objetivismo neutralista del positivismo como el idealismo subjetivista de los enfoques fenomenológicos (Cronos/ Asklepios, 1991).
      El conocimiento social es un conocimiento particular con respecto al conocimiento en general, en tanto que la vida social y sus manifestaciones constituyen tan sólo un sector de la realidad total, que, además presenta caracteres muy particulares y frente al cuál el sujeto del conocimiento ocupa una posición muy especial, dado que es un elemento integrante del mismo objeto del conocimiento, lo que conduce a una inevitable confusión entre ambos. Esta circunstancia hace difícil el distanciamiento exigido en la investigación científica, pues el investigador necesariamente adquiere en su vida social una concepción previa de los fenómenos sociales que estudia y en los que vive inmerso, aunque también presenta la ventaja de que la experiencia vivida puede ayudar a la comprensión de lo que se investiga (Sierra, 1984). El conocimiento científico de la realidad social es posible cuando aplicamos el método científico, cuando planteamos problemas de la vida social, anticipamos soluciones y las contrastamos con la realidad mediante la observación, clasificación, análisis y explicación de los fenómenos sociales.
      La objetividad del conocimiento, entendida como la correspondencia entre la realidad conocida y el resultado o producto de ese conocimiento, nunca puede ser total y nunca dispondremos de una medida exacta del grado en que se logra. Sin embargo, debido a que normalmente el conocimiento científico supone un proceso de producción del conocimiento mucho más elaborado y contrastado que otros conocimientos, es lógico que sea también el que puede proporcionar una garantía mayor de ser más objetivo, es decir, proporcionar una visión de la realidad más profunda, completa y estructurada. Lo que debe hacer el científico social es poner de manifiesto manifiesta lo que cree que es la verdad de lo que trabaja para intentar lograr la imparcialidad.
      Las categorías descriptivas y explicativas de las Ciencias Sociales son subjetivas, de manera que estas disciplinas deben trabajar con técnicas de investigación “no objetivas”. En consecuencia, se sostiene que la creación de una ciencia social “objetiva” es una esperanza vana, ya que excluir por principio todo vestigio de interpretación subjetiva y motivadora del estudio de los problemas humanos, equivale a eliminar de dicho estudio la consideración de todo hecho social genuino (Nagel, 1961).
      La exigencia de una “neutralidad valorativa” no significa desprenderse de los propios valores sino que exige atenerse a los hechos y respetarlos, es decir el investigador en ningún caso puede adulterarlos o falsificarlos por el hecho de que le resulten molestos o contrarios a sus convicciones. A la larga este modo de proceder es contraproducente, porque las cosas no dejan de ser como son por mucho que las disfracemos. En esto consiste fundamentalmente la ética de la investigación científica (Sierra, 1984).

La dimensión didáctica de las Ciencias Sociales
      En lo que se refiere a los aspectos didácticos, el hecho de que las Ciencias Sociales constituyan un conjunto de saberes que carecen de una red conceptual jerarquizada universalmente aceptada, que están sometidos a interpretaciones subjetivas y que se apartan de los métodos científicos habitualmente utilizados por las Ciencias Experimentales, no implica que los conocimientos sociales no puedan ser sistematizados empleando categorías comunes que facilitan el proceso de su enseñanza - aprendizaje, de modo que cada una de las disciplinas sociales debe contribuir a la formación de las personas en su dimensión individual y social, favoreciendo su socialización, la identificación crítica con la comunidad a la que pertenece, la tolerancia y el respeto a las diferencias, y la comprensión de la complejidad de las relaciones sociales (Colectivo Aula Sete, 1993). Cuando hablamos de epistemología de las Ciencias Sociales nos referimos al conocimiento científico que las personas poseen sobre “lo social”.
      La expresión “Ciencias Sociales” importada del ámbito anglosajón, no obedece a un conjunto estructurado y unitario de conocimientos, teorías científicas y métodos de indagación, sino a diversas disciplinas autónomas de tradición muy diferente, que cubren un campo muy amplio y de perfil impreciso, y la interrelación de las cuales obedece a su alusión al hombre, a su historia, a su organización social, a su producción y riqueza, a su número y distribución, a sus ideas y creencias artísticas, o a su ocupación y organización del espacio (Capel, Luis y Urteaga, 1984; y Capel y Urteaga, 1986).
      En este sentido las ciencias de la educación constituyen un soporte importante que condiciona, pero nunca subordina, el papel relevante de las distintas disciplinas en los procesos de enseñanza-aprendizaje. En palabras de Hernández (1995: 11): “Los métodos o procedimientos estructurantes a utilizar deber ser los que se derivan de la lógica de las disciplinas referentes. No hay procedimientos pedagógicos en sí. Hay procedimientos o métodos históricos y geográficos que deben desarrollarse en el aula, teniendo en cuenta las aportaciones de la Pedagogía y la Psicología”.
      Por consiguiente, “el intento de reducir las diversas Ciencias Sociales a una única disciplina escolar resulta difícil porque, si bien son ciencias que se plantean problemas comunes, no forman hoy un conjunto ordenado y estructurado de conceptos. Los científicos que trabajan las diversas ramas de las Ciencias Sociales colaboran, a lo sumo, desde la lógica de sus respectivas disciplinas, en la consideración de problemas sobre los que convergen sus intereses. Sin embargo, el hecho de que la empresa resulte difícil no implica que no sea necesario construir un área de Ciencias Sociales, pero hay que ser consciente de que, científicamente, plantea problemas no resueltos y de que los intentos de globalización son una aspiración, una tendencia” (Benejam, 1989: 44).
      Los mismos conceptos de “interdisciplinariedad”, “multidisciplinariedad”, “pluridisciplinariedad” o “transdisciplinariedad, que frecuentemente se manejan en el ámbito de las Ciencias Sociales ya presuponen la existencia de “disciplinas”. Eso no significa, no obstante, que la proyección curricular de las Ciencias Sociales tenga que adoptar necesariamente una estructura disciplinar a ultranza, y tampoco que la geografía o la historia -por citar sólo las disciplinas sociales con mayor tradición en el currículum escolar- corran peligro de disolución o desdibujamiento en una especie de “cajón de sastre”, “magma globalizador” (Valdeón, 1985), “totum revolutum” (López Ontiveros, 1988) o área “amalgamada e indefinida” (Arroyo, 1988).

Las Ciencias Sociales como fundamento de los conocimientos sociales
      Los “estudios sociales” deben constituir un núcleo fundamental de aprendizaje para los niños a lo largo de su período de escolarización infantil y con posterioridad en la primaria y secundaria. El enfoque de cara a la humanidad y a sus problemas, a las instituciones, y la interacción entre los grupos humanos y entre éstos y la naturaleza, les confiere un papel esencial en la formación intelectual de la persona (Gross y otros, 1983).
      En efecto, “la comprensión clara y puntual de los fenómenos sociales ha de ser uno de los objetivos primordiales de la educación. Si queremos contribuir a que existan individuos libres, autónomos y críticos, es muy importante que entiendan la sociedad en la que viven en sus distintos aspectos y su propio papel dentro de ella. Es, pues, enormemente importante que los niños aprendan a entender la sociedad, a ser capaces de analizar los fenómenos sociales y a verlos con una visión crítica” (Delval, 1984: 307-308).
      Ahora bien ¿Cuáles son los propósitos concretos de una educación en estudios sociales? A este respecto, cabe pensar en dos objetivos básicos (Gross y otros, 1983). Por una parte, preparar a los estudiantes para incorporarse plenamente a una sociedad democrática. En este sentido, el programa de Ciencias Sociales deberá capacitar al alumnado para participar activamente en la comunidad a la que pertenece, tanto en cuanto  individuos como en calidad de miembros de un grupo social. Eso significa que sólo en el caso de que la institución escolar procure y fomente experiencias de participación creativa, los alumnos podrán instalarse en la sociedad de forma racional, crítica y consciente, interviniendo acertadamente en la adopción de aquellas decisiones que les correspondan cuando sean personas adultas y maduras (Cárdenas y otros, 1991).
      En relación con lo anterior, la segunda meta de las Ciencias Sociales consiste en ayudar a los alumnos a tomar las decisiones más racionales que les sea posible con respecto a aquellas cuestiones cívicas y sociales que se tomen en consideración. Para eso, el programa de estudios sociales deberá desarrollar en nuestros alumnos la comprensión de datos, conceptos, generalizaciones y metodología de investigación correspondientes a las diversas Ciencias Sociales.
      Pero además los estudios sociales también deberán estar interesados en ayudar a los alumnos y alumnas a adoptar decisiones racionales con respecto a sus propias vidas personales, lo que supone hacer posible que los escolares se identifiquen con un conjunto de valores que les faciliten un correcto encauzamiento de sus experiencias vitales tanto a nivel individual como social.

La Didáctica de las Ciencias Sociales como área de conocimiento emergente
      Los últimos años de la década de los 70 y el comienzo de los 80 señalan la crisis de la tendencia eficiente y tecnológica de la enseñanza. Un conjunto de factores de índole social y política determinan la nueva situación. Así, en los países occidentales comienza a cuestionarse la posibilidad de un “desarrollismo” sin limitaciones, y los problemas ambientales y sociales generados por el progreso agudizan la crisis del papel social de la ciencia.
      En el ámbito didáctico no se disimulan las críticas a los enfoques de investigación estadístico-cuantitativos que respondían a los modelos proceso-producto, resaltándose, en contrapartida, los enfoque holísticos y situacionales, así como la metodología cualitativa y de estudio de casos, a la vez que se comienzan a valorar los significados construidos por el profesorado como una variable mediadora en el proceso de enseñanza - aprendizaje. En este sentido, quizás el cambio más significativo de la década de los 80 fuese la aceptación del conocimiento y pensamiento de los profesores como área legítima de investigación, de tal forma que la denominación genérica de “pensamiento del profesor” hacía referencia a un paradigma de investigación sobre la enseñanza que permite efectuar una aproximación a la interpretación y explicación de la compleja vida que ocurre en las aulas.
      Las aportaciones de la nueva epistemología influyen también de manera determinante en la Didáctica de las Ciencias Sociales. Autores como Kuhn (1962), Toulmin (1972), Feyerabend (1975) y Lakatos (1978) pusieron en evidencia las limitaciones del positivismo, abriendo un debate trascendental acerca de la naturaleza de las teorías científicas y de su carácter relativo y evolutivo, que pone en crisis muchas de las presunciones del movimiento de reforma del currículum.
      Al mismo tiempo, desde la Psicología del aprendizaje emergen nuevos problemas que trascienden al ámbito de la Didáctica de las Ciencias Sociales. La crítica al conductismo abre la posibilidad de una consideración científica del mundo de los significados personales (Ausubel, 1968; Claxton, 1984). Desde la Psicología cognitiva se trata de establecer un programa de investigación que tenga en cuenta las variables internas de los sujetos. Influidos por todo lo anterior y por la evidencia de las considerables dificultades que tienen los estudiantes para comprender determinados conceptos, se ponen en marcha una serie de estudios encaminados a detectar y analizar las concepciones de los alumnos durante el aprendizaje.
      En España, aunque con retraso, también se vive a lo largo de la pasada década un desarrollo importante de la Didáctica de las Ciencias Sociales. Entre las más significativas innovaciones derivadas de la aplicación de la LRU (1983) se sitúa la inclusión de las Didácticas Específicas (una de ellas, la Didáctica de las Ciencias Sociales) entre las nuevas áreas de conocimiento definidas en el Catálogo de Áreas anexo al Real Decreto 1888/1984 (B.O.E. del 26 de octubre). La institucionalización universitaria de esta área facilitó el establecimiento de grupos y líneas de investigación más o menos estables, la edición de revistas relacionadas directa o indirectamente con esta temática y la realización de congresos periódicos en los que va tomando cuerpo una comunidad científica incipiente.
      En esta situación, la Didáctica de las Ciencias Sociales puede ser definida como “la disciplina teórico-práctica que permite al docente encontrar la estrategia y los medios técnicos necesarios para facilitar el aprendizaje de los conceptos científicos que explican la actuación del hombre como ser social y su relación con el medio natural, tanto en el presente como en el pasado” (Martín, 1988: 26). Y en palabras de Pagés (1993: 128):  “La Didáctica de las Ciencias Sociales tiene un conocimiento específico propio que emana de una práctica -la de enseñar a enseñar al profesorado de Geografía, Historia y Ciencias Sociales- y se caracteriza por la existencia de:
a) un cuerpo teórico -los problemas que plantea la enseñanza y el aprendizaje de las disciplinas sociales- constituido por teorías, modelos, principios y conceptos;
b) una investigación propia -aunque escasa- en torno a los problemas de la enseñanza de lo social;
c) una producción literaria variada y
d) una comunidad de personas que reivindican la pertenencia a esta área de conocimiento y a este campo científico y profesional”.
     Pero la Didáctica de las Ciencias Sociales sigue siendo una ciencia joven y además en construcción que, al igual que otras áreas y disciplinas que intervienen en la formación del profesorado, tiene que afrontar el difícil reto de definir y legitimar una base sustantiva de conocimientos que le son propios.
      La Didáctica de las Ciencias Sociales para contribuir a la formación de los maestros, necesita proseguir en la tarea de “...delimitar su ámbito de actuación, definir sus objetivos, establecer sus métodos y, en definitiva, elaborar el saber teórico y práctico sin el cual no se puede hacer un servicio a la educación ni ganarse el respeto de la comunidad científica” (Pagés, 1994: 40).

      En definitiva, la Didáctica de las Ciencias Sociales constituye un área de conocimiento emergente que forma parte de la Didáctica y que se incluye en el campo más amplio de las Ciencias de la Educación. Su ámbito de estudio está constituido por el conjunto de contextos (sistemas) de enseñanza-aprendizaje institucionalizados, en la medida en que manejan información relacionada con los problemas sociales. Esto quiere decir que los temas relevantes para la Didáctica lo son también para la Didáctica de las Ciencias Sociales, y viceversa, pero lo son, en el primero de los casos, desde una perspectiva mucho más concreta: desde la óptica de facilitar que los alumnos describan, comprendan y conceptualicen los sistemas sociales y sus relaciones con el medio natural, y que desarrollen determinadas capacidades, actitudes y comportamientos en relación con lo anterior (Porlán, 1993).

domingo, 20 de noviembre de 2016

Preguntas de un obrero que lee



Preguntas de un obrero que lee

Bertolt Brecht

    
¿Quién construyó Tebas, la de las Siete Puertas?
En los libros se mencionan los nombres de reyes.
¿Acaso los reyes acarrearon las piedras?
Y Babilonia, tantas veces destruida,
¿quién la reconstruyó otras tantas? ¿En qué casas
de Lima, la resplandeciente de oro, vivían los albañiles?
¿Adónde fueron sus constructores la noche que terminaron
la Muralla China?
Roma la magna está llena de arcos de triunfo
¿Quién los construyó?
¿A quién vencieron los Césares? Bizancio, tan loada,
¿acaso sólo tenía palacios para sus habitantes?
Hasta en la legendaria Atlántida, la noche que fue devorada
por el mar,
los que se ahogaban clamaban llamando a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿Él sólo¿
César venció a los galos;
¿no lo acompañaba siquiera un cocinero?
Felipe de España lloró cuando se hundió su flota
¿nadie más lloraría?
Federico Segundo venció en la Guerra de Siete años. ¿Quién
más venció?
Cada página una victoria.
¿Quién guiso el banquete del triunfo?
Cada década un gran personaje.
¿Quién pagaba los gastos?
Tantas historias
Tantas preguntas*

            

Ciencias Sociales ¿Por qué debemos estudiarlas y aprenderlas?

  Nota Antropológica Las ciencias sociales son un grupo de disciplinas dedicadas al estudio de la sociedad. Estas disciplinas científicas es...